En los últimos años, el concepto de medicina antiaging ha cobrado un enorme auge, tanto en su continente (la propia denominación y divulgación), como en su contenido (procedimientos diagnósticos, preventivos y terapéuticos propios).
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud ha definido el envejecimiento activo como el proceso “por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez”.
Numerosos avances tecnológicos (el láser, la luz inten-sa pulsada, la radiofrecuencia, etc.) han posibilitado nuevos abordajes del envejecimiento cutáneo, erróneamente simplistas (a “cualquiera” se le forma en el manejo de estas tecnologías), olvidando la complejidad de cualquier acto médico, que comporta evaluación, diagnóstico, establecimiento de las alternativas terapéuticas, análisis de ventajas e inconvenientes, elección consensuada del tratamiento con el paciente, el propio tratamiento, el seguimiento, la detección y resolución de complicaciones...Y ahora irrumpen en el mercado los productos “like”: botox-like, filler-like, etc.
El envejecimiento cutáneo se produce por:
- Degradación celular;
- Degradación de la matriz intercelular;
- Disminución de la vascularización;
- Disfunción de los anejos cutáneos;
- Atrofia grasa;
- Atrofia o relajación muscular;
- Contracción muscular repetitiva.
En ello están implicados unos factores fundamentales, el paso inexorable del tiempo y la genética, a través de un conjunto de mecanismos moleculares y celulares que son propios del envejecimiento en general. También existe una serie de factores concurrentes:
- La exposición solar;
- Las enfermedades (sistémicas o cutáneas);
- La situación hormonal;
- La nutrición;
- La evolución ponderal;
- Las medicaciones;
- Los hábitos tóxicos;
- Los cuidados cosméticos.
En consecuencia, y con la lógica variabilidad individual, aparecen unos signos muy aparentes del envejecimiento, las arrugas, las discromías y la ptosis; y unos estigmas generales, menos aparentes uno por uno, respecto del aspecto, la textura, el tacto, el tono, el color, el brillo, la luminosidad, etc., y que globalmente sí que son determinantes. Frente al envejecimiento cutáneo, como probablemente ante todo inestetismo, nos planteamos 4 grandes grupos de tratamientos: los preventivos, los restitutivos, los curativos y los paliativos.
Por Dr. J. Víctor García y Dr. J. Antonio González-Nicolás. Tomado de la revista EstéticaMed, Año 1, No1, Agosto-Septiembre, 2007.
Envejecimiento Cutáneo
lunes 5 de octubre de 2009
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envejecimiento
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