La similitud entre países de las cifras epidemiológicas de esta enfermedad hacen sospechar la presencia de factores causales comunes. Así, surge la teoría del Genotipo Ahorrador que hace referencia a una estrategia del genoma humano para sobrevivir en tiempos pasados conjugada con el modo de vida actual.
Entonces, el genotipo ahorrador hace referencia a que, en un principio el homo sapiens, primer humano anatómico tuvo que enfrentarse a duras condiciones de vida, ya que debía competir frente a otras especies para salvarse y dedicar largas horas a la caza y recolección de frutas y verduras para sobrevivir.
El hombre primitivo, cazador- recolector debía caminar extensas distancias para poder alimentarse y debido a esto, el organismo fue desarrollando una capacidad biológica para comer todo lo que pudiera cuando fuera posible y almacenar energía al máximo para sobrevivir hasta la próxima comida. Asimismo, el genoma prefería las comidas más grasas ya que aportan más calorías en menor volumen y permiten la supervivencia ante los climas fríos y duras caminatas y los prolongados períodos sin alimentos.
A este comportamiento evolutivo se lo conoce como “genotipo ahorrador”, y más allá de ser una teoría, hasta el momento es un postulado muy adecuado para explicar por qué el contexto cada vez más cómodo y favorable para la vida humana se vuelve perjudicial para la salud y contribuye a la obesidad.
Según la teoría, lo que antes fue un rasgo adaptativo favorable y permitió mantenerse vivo a expensas de los depósitos grasos, hoy predispone a enfermedades crónicas metabólicas.
Fuente: Vitonica.com
Entonces, el genotipo ahorrador hace referencia a que, en un principio el homo sapiens, primer humano anatómico tuvo que enfrentarse a duras condiciones de vida, ya que debía competir frente a otras especies para salvarse y dedicar largas horas a la caza y recolección de frutas y verduras para sobrevivir.
El hombre primitivo, cazador- recolector debía caminar extensas distancias para poder alimentarse y debido a esto, el organismo fue desarrollando una capacidad biológica para comer todo lo que pudiera cuando fuera posible y almacenar energía al máximo para sobrevivir hasta la próxima comida. Asimismo, el genoma prefería las comidas más grasas ya que aportan más calorías en menor volumen y permiten la supervivencia ante los climas fríos y duras caminatas y los prolongados períodos sin alimentos.
A este comportamiento evolutivo se lo conoce como “genotipo ahorrador”, y más allá de ser una teoría, hasta el momento es un postulado muy adecuado para explicar por qué el contexto cada vez más cómodo y favorable para la vida humana se vuelve perjudicial para la salud y contribuye a la obesidad.
Según la teoría, lo que antes fue un rasgo adaptativo favorable y permitió mantenerse vivo a expensas de los depósitos grasos, hoy predispone a enfermedades crónicas metabólicas.
Fuente: Vitonica.com













1 comments:
Dios nos creoo!
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