Según Camargo "la ingestión de bebidas gaseosas dilata el estómago dificultando la digestión y haciendo que la sensación de hambre reaparezca en pocos minutos". A menor sensación de saciedad aumenta la ingestión de alimentos.
Para quienes, sin embargo, resulta imposible comer sin acompañar los alimentos con una bebida, la nutricionista da una opción. "Lo ideal es optar por un jugo natural, preferiblemente cítrico, porque ayuda a la absorción del hierro que se encuentra en las verduras, legumbres y carnes, o ingerir aguas, que no tiene calorías", sugiere Camargo, aunque advierte que lo ideal es no beber nada cuando se come.
¿De Dieta?
Los problemas de los refrescos diet, light o zero están relacionados con el aumento del consumo de sodio, el cual el sodio es peligroso para la dieta y para la salud.
"Los refrescos zero, diet o light no deben ser de libre consumo durante un régimen de adelgazamiento, porque cuando se disminuye la cantidad de azúcar en esas bebidas, se aumenta la cantidad de sodio para compensar al paladar", explica. "El exceso de sodio retiene líquido, lo cual aumenta el peso y puede generar problemas para la salud del hígado y riñones, por ejemplo".
Camargo explica que una dosis de gaseosa con azúcar tiene, en promedio, 10 miligramos de sodio; en cambio, la opción light tiene entre 28 y 39 miligramos en una porción de, digamos, un vaso mediano. "La dosis diaria de sodio recomendada para una persona sana es de 1,5 gramos de sodio, y mucho menos si la persona es hipertensa".
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